jueves, 28 de febrero de 2008

JUUL


Esta vez Isabel no dice nada. Nota mi ansiedad y consiente en traer mi portátil. Sabe de que voy a escribir por supuesto. De Juul.
Isabel es cruel. Ha leído un montón de libros de psicología y ha llegado a la conclusión de que mi esfuerzo al escribir no es más que una sublimación de mi afán autodestructivo. No sé porque una maestra de preescolar lee psicoanálisis pero ella lo hace.
Así que una vez ha llegado a esta conclusión, cada vez que los azares de mi labor dan conmigo en el hospital se sienta a mi lado y me lee con fruición algún libro infantil de carácter sádico. Esta vez el escogido fue Juul.
El libro, editado por Lóguez, se halla acompañado de fotografías de una hermosa escultura de madera, y su personaje principal, adivinamos que es un niño falto de carácter, se va desmontando poco ante las acidas observaciones de los demás hasta que finalmente su cabeza es utilizada para un partido de fútbol. Un balón de carne que ni siquiera sirve para anotar un gol.
La historia me ha recordado muchas de esas personas que perfectamente son prescindibles para la raza humana, que no aportan en absoluto a la existencia. Sin embargo, vista desde la perspectiva literaria, Juul es un libro agarrador que espero poder birlarle a mi querida y sádica esposa para añadirlo a mi biblioteca y que hoy recomiendo a quienes quieran saber un poco más sobre esos esperpentos fantasmagóricos y amorales que son los niños.
Juul además ha dado origen, en España, a una pieza de teatro y aun montón de talleres sobre agresividad entre niños tanto en la escuela como en su vida diaria.
Vamos a ver, si no me dan de alta antes, con que libro extraño saldrá Isabel mañana.

miércoles, 27 de febrero de 2008

MAISTOCK

Pido disculpas a mis lectores, si aún los tengo, pero es difícil escribir a diario cuando se está en medio de un coma etílico.
Si bien es cierto que los escritores tenemos en alguna medida una justa fama de bebedores, también es cierto que no se resiste por igual todos los licores. Paso a referir la situación para ser bien entendido.
A finales de la semana antepasada decidí aprovechar que conocí hace algún tiempo a Skin, el líder de la autodenominada pandilla “Los Hijos del Neón” para realizar una crónica sobre él y su “revuelta” (así la denomina él, no yo) y ponerla en una de las revistas para las que trabajo ocasionalmente (No sólo de novelas, cuentos y poesía vive el escritor). Así que con su venia y la firma de la “Exoneración de responsabilidad a la fuerza pública” me sumergí en el hoyo nauseabundo que ha resultado ser la ZV58a3 (Zona de Violencia Controlada Número 58 del distrito a3 de Kalí). Después de algunas horas de conversación, dialogo y entrevistas grabadas a los diversos integrantes de “Los Hijos del Neón” fui invitado (si el termino puede aplicarse a ser llevado a empellones a una suerte de rancho de bahareque en donde quien no estaba bebido estaba drogado) a una de los rituales iniciativos de la pandilla. En ese lugar se me dio a beber Maistock, una combinación de, al menos, veinte licores diferentes matizados con una fruta de aspecto nauseabundo pero de un sabor tan fuerte que el alcohol queda por completo disimulado. El compuesto es tan fuerte que se reta a quien pueda beber una sola jarra cervecera de un solo trago sin caer en el intento.
Como buen bebedor, y no queriendo ser menos, acepté la apuesta con el resultado que ya todos conocen. A mitad de la jarra me encontré devolviendo todo el contenido de mi estomago sobre algunos de los miembros de la pandilla. El vértigo fue inmediato y las alucinaciones poblaron mi cabeza durante al menos dos días, tiempo después del cual me vine a despertar en una cama de hospital.
Mis notas y las grabaciones de la jornada se encontraban, afortunadamente conmigo. Hoy, ya no sé cuantos días después el dolor de cabeza aún no me abandona y sigo siendo alimentado por sondas.
Escribo esto desde el hospital. Isabel se halla a mi lado y me dice que ya es suficiente mientras maldice entre dientes mi obsesión por escribir.

lunes, 18 de febrero de 2008

BUZIRACO, Historia del Cerro de las Tres Cruces (I)


Kalí, Tierra de Muertos, aborto soñado por un dios atroz y confuso, cuna de demonios. La ciudad se halla protegida por dos guardianes tutelares. Uno de ellos es un cerro con aspiraciones de montaña. Oscuro y macabro se halla enseñoreado de rastrojos y malezas donde según se comenta un demonio yace atrapado por tres cruces.
La historia no es de nuestros días. Comienza en 1825 cuando los habitantes veían una oscura figura informe erguirse en las noches de tormenta en la cima del cerro. Entonces el olor a azufre se apoderaba de Kalí y las muertes se sucedían sin orden y concierto ora en las plantaciones de tabaco y algodón que rodeaban la ciudad, ora en las haciendas o en las mismas calles frente a las iglesias. Muertes extrañas y sacrílegas en donde los cuerpos se encontraban profanados con hierbas inmundas y signos cabalísticos. Muertes que no respetaban edad, sexo o condiciones sociales. Damas o esclavos, putas o terratenientes podían ser las víctimas elegidas.
El canto de los esclavos se confundía en las mañanas con los ayes de los criollos y españoles. Kalí se bañaba de lágrimas intentando lavar la sangre de las calles.
Ante la impotencia de las autoridades eclesiásticas que cansadas de ver los estigmas malditos el Arzobispo decidió mandar a traer de Popayán a los Misioneros Vicente y Juan Cuesta.
La historia dicen que eran gemelos albinos de carnes enjutas sobre huesos mal juntados, que musitaban palabras ininteligibles cada vez que veían un esclavo o un indígena. Los hermanos llegaron una mañana de abril vestidos con los hábitos de su orden y dos docenas de baúles repletos de libros con caracteres extraños sobre los que se rumoreaban eran trofeos de demonios vencidos. El esclavo Juan Andrés, quien estuvo a su servicio durante la estadía en la ciudad, dijo alguna vez haber visto algunos de ellos y jura que estaban forrados de piel humana. Así mismo aseguró haber oído nombres terribles como, Malleus Maleficarum, Veremis Misteriis y Necronomicón.
Los hermanos Cuesta ordenaron el ayuno en la ciudad durante cuarenta días y cuarenta noches junto con la oración de media noche en todas las iglesias, capillas y cementerios. Durante ese tiempo martirizaron su cuerpo y exorcizaron hasta la muerte cuando enfermo de viruela o de peste encontraron.
Pero el demonio no se fue y en la noche cuarentaiuno dicen que se vio la figura de un murciélago gigantesco, cuyas alas encendidas en fuego ultraterreno vinieron luego a ver sobre la ciudad. El terror fue tan grande que 25 personas murieron de inmediato mientras otras tanta, se rumoran, enloquecieron mientras gemían, Buziraco, Buziraco.
Así, el nombre del demonio fue conocido que era lo que los hermanos buscaban.
A la mañana del día cuarentaidos ordenaron construir tres cruces, en cedro y ébano, de diez metros de alto por cinco de ancho. Una vez estas estuvieron construidas las llevaron a tiro de caballo hasta las faldas del cerro y junto con un sacerdote cuyo nombre la historia ha perdido, se dieron a la tarea tenaz de subirlas a la cima.
Grande fue la empresa puesto que las cruces se hicieron pesadas como si en lugar de madera se hubiese forjado en acero español. A cada paso que se daba las cruces buscaban hundirse en la tierra en tanto las rocas y arbustos del áspero camino laceraban los cuerpos de los mensajeros del Señor. Catorce horas después de iniciado el camino, con los cuerpos martirizados y el alma agobiada de visiones terribles e infernales, los misioneros y el sacerdote llegaron al fin a su destino en la mañana del día cuarentaitres. Allí los misioneros tomaron la comunión e iniciaron el exorcismo último grabando sobre la madera de las cruces signos cabalísticos para luego erguir, en una lucha que les tomó otras siete horas, las tres cruces en su lugar. El grito que fue lanzado desde las profundidades del cerro les rompió los tímpanos dejándolos sordos para siempre.
Cuando al fin bajaron eran otros. En sus frentes, manos, pies y costado, lucían los estigmas del hombre dios en tanto que sobre la parte baja de la espalda les quedó para siempre la enseña de la pata hendida.
Se dice que Buziraco se halla encerrado quizás para siempre, quizás ya ha escapado.
En las noches de delirio y temor, cuando los cuerpos descuartizados de narcotraficantes aparecen en los baúles de los carros, cuando desaparecen los niños del lado de sus madres, cuando un llanto desolador, surgido de todas partes y de ninguna, se hace presente en la iglesia de la Ermita, los habitantes de esta Tierra de Muertos creemos que el mal fue él que venció.

viernes, 15 de febrero de 2008

2666


El setenta por ciento de la labor de un escritor es la lectura. Sin un escritor no lee es mejor que se dedique a vender verduras o a manejar un tranvía o, quizás, más verosímil aún, a cazar dinosaurios en el ártico.
Hace dos meses estoy intentando terminar de leer 2666, la póstuma novela de Roberto Bolaño. A decir verdad de este autor sólo comencé a oír poco antes de su muerte y lo leí en un artículo en el que se burlaba un poco de Perez-Reverte. Leí el artículo porque se llamaba “Los mitos de Cthulu” y aún hoy todavía me pregunto que tiene que ver con que.
Después de devorarme “Los Detectives Salvajes” (Isabel concluyó que no pasaba nada en y con el libro) decidí, entonces, seguir con esta mamotrética (se aceptan sugerencias sobre la tilde en esta palabra) novela. Me sorprendí. La primera parte parace una reescritura de “Los Detectives” con menage a troix incluido. La segunda y la tercera más interesantes, aunque ya no la recuerdo muy bien, acaso hablan de un periodista de boxeo y d un mexicano (otro) que no vive en México.. La cuarta parte un informe forense de victimas y victimarios. La quinta parte, una excelsa producción que hasta ahora no sé que tiene que ver con las otras. Repito, hasta ahora porque no he terminado de leer el libro.
Lo que atrapa de 2666, obra a la que seguramente le sobran muchas páginas, es ese engolosinamiento con los hechos y con los personajes. Esa escritura que exige de un lector dedicado a desentrañar enigmas y problemáticas, una obra que no se debe leer una vez sino varias. En fin una buena obra para las tardes de abatimiento es esta Tierra de Muertos.

jueves, 14 de febrero de 2008

EL FARO DE KALÍ


Se rumora en esta Tierra de Muertos que los que desfalcan a la gente por medio del sistema de las pirámides (dónde los que realmente ganan son los primeros inversionistas) son los mismos que reparten dinero a media noche en camionetas lujosas. No sería raro, aquí de todo pasa.
Un ejemplo de ello es la historia de Sebastián, un veterano marino ciego, quien después de desembarcar el puerto de Ventura con un macuto lleno de dinero se puso a la tarea de construir un faro en Kalí, ciudad que dista más de seis horas del mar. La razón que alega este hombre es que ésta sería la única forma de sentir la cercanía del mar sin sentir el deseo de hundirse en sus aguas y ponerle fin a su vida. En esta tarea le colaboran todos los vecinos de su barrio e incluso una empresa constructora se ha puesto a la orden del viejo marino.
Las discusiones por supuesto no se hacen esperar. Las autoridades por ahora no hallan una razón valedera para oponerse a la obra ya que no hay ninguna ley que haya contemplado la situación. Amanecerá y veremos que sucede en esta Tierra de Locos, digo de Muertos.

martes, 12 de febrero de 2008

ISABEL (YSOBEL)


Hoy me encuentro bloqueado, con ganas de irme a la cama hasta que oigo el mandato.
Escribe de algo me dice Isabel, de cualquier cosa, escribe de mi.
Isabel, es un buen tema por supuesto, mejor que muchos de los que he escrito. Pero no me la pone fácil.
Isabel no me considera escritor. Dice que me ve más como periodista que como escritor. Para ella escribir es tan sólo mi hobbie y para completar la situación no me lee, así que puedo escribir sobre ella en completa libertad. No es sencillo.
Escribir sobre el amor en esta época es complejo, ante todo por no caer en los fáciles lugares comunes, en las metáforas de siempre, en el halago fácil.
Muchos de mis amigos dicen que estoy en la mejor época del matrimonio, en la luna de miel. Se equivocan, es difícil querer sorprenderla cada día con algo nuevo, mantener el romanticismo cuando llegas con ampollas en los pies y sudoroso después de cazar la última noticia del día.
En esta Tierra de Muertos el amor se da por cosa sabida, explicada y concreta. ¿Quién sabe en realidad lo que es el amor? Hace tan sólo unos pocos años (en algunos lugares aún es así) el amor era algo que llegaba con el tiempo después de la convivencia, en nuestra época el amor es algo que sucede antes de la convivencia.
No me la ha puesto fácil.
Podría hablar de la suavidad de su piel o de sus piernas atentas al amor, pero no es un buen tema para una oda. El amor es también otra cosa por supuesto. Son esos instantes de comprensión que suceden de repente, sin ni siquiera esperarlos; es esperar que alargue la noche y no me de tiempo de enfrentarme al ordenador y sus demandas y sin embargo me besa en la punta de la nariz y se va a descansar, a veces a leer un libro mientras paciente espera a que suba y me instale entre sus brazos. Otras veces en cambio, pícara, juguetea con el teclado y me apaga la pantalla. No dice nada pero entiendo.
Isabel ve las noticias ahora, lee (la he sorprendido un par de veces) mi columna en el diario pero no me dice nada, manosea a veces mis libros intentando descifrar con paciencia el libro de Phillip K. Dick que acabo de terminar o el tomito de poesía azteca que no me animo a abandonar ni a terminar de leer (algún día lo haré, me digo).
Me espera paciente, me lee a veces una historia del último libro que ha compartido con sus alumnos de preescolar (esas caricaturas de adultos serios y solemnes que la adoran tanto o más que yo).
Isabel. Ella no sabe que a veces mascullo su nombre en las peores horas del día para darme ánimos y creer que esta Tierra de Muertos no es tan sólo una tierra de mierda. Es un buen tema para escribir, por supuesto, pero los misterios no pueden ponerse fácilmente en palabras, sobre el papel o a viva voz. Es una historia que se desarrolla día a día entre el café del desayuno y los afanes del día a día, una historia a la que afortunadamente, aún no le veo el final.
Isabel, el amor, por supuesto nunca será un tema fácil…

lunes, 11 de febrero de 2008

ZONAS DE VIOLENCIA CONTROLADA


Las Zonas de Violencia Controlada se originaron al oriente, y las laderas occidentales de Kalí, a partir de asentamientos subnormales de personas desplazada por la violencia en los años 50`s. Lo que empezó como hogares temporales se convirtió poco a poco en invasiones organizadas que los nuevos pobladores defendieron contra la policía y los dueños originales de los terrenos, en su mayoría grandes haciendas de extranjeros y terratenientes.
Por supuesto, la situación de anormalidad en la que venían, las pocas oportunidades laborales y la confusión de estos nuevos habitantes dieron origen a grandes problemas de seguridad que fueron controlados por las autoridades con asonadas constantes y, más a menudo, con el abandono social. A esto se sumo que los grupos de limpieza hicieron de estas zonas sus blancos permanentes. El consumo y la venta de drogas se sumo a las problemáticas mencionadas convirtiendo estos lugares en la zona favorita de pequeños y grandes distribuidores de estupefacientes.
Para su defensa, los barrios aledaños afectados comenzaron a encerrarse como una medida de aislamiento y ostracismo ante sus vecinos. Esto originaría, a su vez, una mayor dosis de violencia de parte de las Zonas de Violencia. Por supuesto, este nombre sólo se ha originado recientemente a partir de medidas estatales dispuestas ante todo a acordonar estos focos de miseria como quien aísla un virus o una enfermedad, sin ofrecer mayores soluciones a los problemas sociales que ante todo se presentan.
El particular nombre se debe al sociólogo Fernando Gálvez, en su ya famoso libro, “Zonas de Violencia Controlada, origen de un nuevo modelo social”, en él cual se discuten los probables desarrollos de este modelo. Sin embargo, y a pesar de las recomendaciones dadas por este sociólogo, apuntaladas a su vez en las observaciones presentada por el escritor William Ospina en “¿Dónde Está la Franja Amarilla?, no han sido tomadas en cuentas por los actuales gobernantes. Por ahora, lo único que se sabe hoy en día es que ha nacido una nueva pandilla autodenominada “Los Hijos del Neón”, que esta azotando la ciudad.
En palabras de otros especialistas, la mencionada pandilla sigue patrones comportamentales alejados de cualquier otra predecesora y asemejándose a una tribu urbana.
Falta saber que más sucederá de aquí a mañana. Por ahora lo único que al parecer se puede hacer es observar.
En esta tierra de muertos, lo único que a los imbeciles se les ocurre hacer es observar.