sábado, 14 de marzo de 2020

LOS HIJOS DEL NEÓN XII




IMÁGINATE por un momento la escena. La escena de películas y series de acción en las últimas décadas. El cruce de miradas, los gestos hoscos, la sonrisa de la chica. El cliché. Lo que tienes que tener en cuenta es que estábamos muy lejos de las películas, que el aire se podía cortar a cuchillo, que la banda estaba en silencio, que se podía escuchar el sonido de las cucarachas arrastrándose bajo la barra. 

El de aretico sonrió, empujó a Atón, como quien piensa que empuja a un niño. La respuesta de Atón fue simple, sencilla y brutal: sacó su puñal de pedernal y acuchilló al de aretico. Si la gente hubiera sido sensata se hubiera quedado quieta y todo habría terminado ahí. Sin embargo, alguien quiso atacar a Atón por la espalda, pero la chica sacó un revolver nadie sabe de donde y se lo puso en la frente. Después imagínate cualquier pelea de película del Oeste. Botellas iban y venían, sillas volaban, puñetazos, disparos; el cuchillo de Atón no se detenía, la chica disparaba y recargaba con pasmosa facilidad. Ambos se vieron empujados hasta la barra. Hasta que de un momento a otro se hizo el silencio. 

Solo quedaron ellos dos de pie. El resto fue solo sangre. 

Así se conocieron Narya y Atón. Ese fue el comienzo del segundo capítulo de Los Hijos del Neón.

sábado, 7 de marzo de 2020

LOS HIJOS DEL NEÓN XI



     DICEN que se armó la chupamelculo aquella noche legendaria”. Así comienza una historia local sobre Atón en Madein. Nadie sabe qué tan cierto fue lo sucedido. Así que solo te puedo contar lo que yo sé, que fue lo que me contó Atón.

     Puto´s era un sitio tradicional para que los que vivíamos en las calles nos encontráramos. Era nuestro lugar sagrado, territorio neutral donde podíamos dejar nuestras diferencias a un lado y hablar de pendejadas al calor de los Maistocks. Aunque ver a Atón en un lugar así era infrecuente, no era una imposibilidad. Atón, llegó, dejó a un lado su armadura sónica y pidió un Maistock tras otro. No, aunque lo creas así, el Maistock no es solo una leyenda. Fue un licor barato, que podía llegara a tener incluso 120 grados de alcohol. Tomar un trago de Maistock era una declaración. Tomar más de una botella, que era lo que estaba haciendo Atón… Bueno, eso era otra cosa. Incluso algunos dirían que era suicidio. Atón mismo no sabe, no quiso, no pudo, decirme porque lo hizo.

     Había mucha criatura extraña en aquella noche en Puto´s. El caso es que a eso de la medianoche entra una mujer como no puede haber dos en el mundo. Una india de ojos claros, con un vestido corto ceñido, sostenida en dos tacones de aguja. Atón no fue el único que clavó sus ojos en ella. El otro era un camorrero que venía de otra Zona de Violencia, quizá el líder de los areperos o los pandeboneros. El caso es que necesitaba sentirse hombre, ¿sabes? Necesitaba mostrar su hombría ante los miembros de su pandilla; necesitaba un trofeo. Así que se acomodó el cabello y se enfiló hacia la india. 

     Tal vez las cosas hubieran sucedido de otra manera si Atón no hubiera ido a la ciudad. Tal vez el hombre de aretico dorado hubiera logrado levante. En cambio, ella ya había puesto sus ojos en Atón. Se había dirigido hacía él, las caderas danzando a su ritmo, cuando el de arete se travesó en su camino, le tomó de los codos y la acercó hacia él. Ella se lo quitó de encima de una, abriendo las manos y empujándolo. De repente se vio rodeada por tres hombres que acompañaban al de aretico. LA cosa estaba tensa. La banda se había callado. Atón, con el trago en la mano se levantó de su lugar en la esquina de la barra.   

sábado, 29 de febrero de 2020

LOS HIJOS DEL NEÓN X



     No sabíamos que Atón ya estaba buscándose en otros mundos.

Hubo quienes intentaron separar a Atón y Skin. Le contaron de la Batalla de las orejas, de las consecuencias que esto traería. Esperaban una respuesta airada, una reconvención a Skin. En cambio, la respuesta de Atón fue un llamado al levantamiento, a la batalla. Atón dijo que no podían esperar que el mundo, tal y como lo conocían siguiese de la misma forma, que, si estaban buscando un cambio, el mundo a nuestro alrededor cambiaría para bien o para mal, y que habría quienes se opondrían a sus búsquedas, y que lo único que podrían esperar era la batalla, la sangre y, quizá, la caída. Para que alguien se alce, dijo, alguien tiene que caer. Ya no somos niños, añadió, tenemos que aceptar nuestras responsabilidades. Si estamos quebrando el mundo, si estamos conquistando el mundo, no podemos esperar que el mundo nos deje hacer lo que queramos.

Lo que no sabíamos era que el mundo se le estaba quedando pequeño, que, a través de sus libros, a partir de sus libros, Atón estaba viendo otras cosas; que, a menudo, escuchaba voces que lo llamaban de otras partes, de otros tiempos incluso. Su mirada permanecía vidriosa, pérdida, explorando quien sabe que mundos, quién sabe que posibilidades entre los mismos. Durante días desaparecía en su cuarto y cuando entraban a él no lo encontraban, sólo un montón de veladoras, la ventana abierta, las páginas de los libros abriéndose y cerrándose.

Un día, Atón volvió de uno de sus viajes, se bañó, cortó su barba desmañada, se puso su armadura sónica; atravesó la ZV58a3, atravesó sus campos de cultivo, atravesó sus barrios, atravesó sus plazas y sus bares, atravesó sus escuelas, el cuartel de formación de sus milicias, la fábrica de sus armas de piedra, las canteras de obsidiana a cielo abierto; tomó su corcel metálico y salió a la ciudad; salió así a Kalí.

No sabíamos que Atón ya estaba buscándose en otros mundos.

sábado, 22 de febrero de 2020

LOS HIJOS DEL NEÓN IX


HASTA el momento de la batalla de las orejas, Los Hijos del Neón habían sido vistos con extrañeza, pero tratados con cierta tolerancia; al fin y al cabo, existían otras amenazas en el país, otras problemáticas: la corrupción, el desempleo, los sobornos, las disputas fronterizas, los nacimientos de nuevas guerrillas y grupos paramilitares, las nuevas drogas que inundaban las calles. Los mismos viejos problemas sin solución en pro de los mismos viejos intereses. Sin embargo, la batalla de las Orejas creó algo que no se esperaba. Imitadores. Pronto en Suamox y Madein comenzaron a reunirse grupos de neoprimitivistas que se tomaron las calles. No de forma intencionada, no de forma organizada, pero el cambio comenzó a hacerse sentir. Las ventas de armas en el mercado negro bajaron, lo que afectó algunos ingresos extras de las fuerzas de seguridad. Luego comenzaron los ataques con armas de piedra, lanzas, flechas y hachas. Algunos centros de salud y hospitales comenzaron a colapsar. Luego, comenzaron las expansiones de las Zonas de Violencia Controlada, a la manera de tumores en un cuerpo canceroso. La gente de bien exigía soluciones. Por supuesto se formaron omisiones; por supuesto no sirvieron para nada.  

LOS HIJOS DEL NEÓN VIII


RECUERDAS como comenzó todo, por supuesto. Fue primera plana a nivel nacional e internacional. Varios hilos se dedicaron a ello, hubo videos, parodias en tik toksendas fotos de las víctimas, acusaciones a los victimarios, petición de intervención internacional por parte de un gobierno que sentía que todo se le había ido de las manos.  

Hasta ese momento, las incursiones de Los Hijos del Neón habían consistido en anexiones de territorio para procurarse espacio de vivienda, pastoreo y cultivos. Sin embargo, el plan de Skin buscaba desestabilizar la ciudad. Siendo sinceros no buscaba nada más allá del pillaje y la destrucción; desahogar su ira, recordarle a sus propios seguidores que había alguien más que Atón en la ZV58a3. 

Así que Los Hijos del Neón surgieron en el centro mismo de la ciudad, destrozando todo a su paso. La consigna era simple, provocar el caos de la mejor forma posible. Así que comenzaron a competir por trofeos, decidieron que el mejor hijo del neón sería quien tuviera la mayor cantidad de orejas.  

No les importó de quien provinieran. No tuvieron en cuenta sexo, edad, color o proveniencia social (incluso llegaron a atacarse entre ellos). Simplemente se fueron encima de cualquier delante de ellos y lo cazaban como un animal, lo maniataban y le arrancaban las orejas con sus cuchillos de piedra.  

Algunos cuentan por cientos las víctimas de esa noche. Hay quienes hablan de miles. Las escenas captadas por cámaras de seguridad mostraban a fuerzas del orden incapaces de hacerles frente. Fue una masacre, fue una salvajada, y aun así, solo marcaría el surgimiento de cosas peores, aunque no siempre fueron perpetradas por Los Hijos del Neón. 

sábado, 8 de febrero de 2020

LOS HIJOS DEN NEÓN VII


CON todo, lo verdaderamente preocupante no fue la irrupción del ejército en medio de un territorio para ellos por completo desconocido, sino la transformación que comenzó a sufrir Atón. Quien hasta el momento sólo había sido un bicho raro, que lideraba la tribu teniendo su nariz metida en sus libros, se comenzó a convertir en una especie de chamán. Cada vez hablaba de forma más enigmática, y su apariencia era cada vez más abandonada. Sus ropas eran solo andrajos y de su rostro sólo se veía lo que permitía una suerte de maraña desigual que le crecía a modo de barba.

Los comentarios aumentaron, por supuesto. Sin embargo, el más común, el que lo complicaba todo, es que el nombre de Atón no aparecía en El Tarmadón, que escapaba, de alguna manera, de la mirada de Eayanael, que quien lo seguía, seguía un camino escondido a la mirada de los dioses y de los hombres. Poco a poco el nombre de Atón fue más temido, reverenciado y temido, lo que daría lugar al desenfreno de Skin, quien cada vez se volvía más brutal. Fue eso lo que, quizá, dio lugar a la batalla de las orejas.