lunes, 18 de abril de 2011

Andor Graut, una biografía.


Escribo esta biografía porque a partir de la publicación de Kair Andros, narrador de mitos, existe un amplio número de niños que busca saber algo sobre su autor. Me refiero a algo más que las cuatro escuetas líneas que aparecen en el libro acompañadas de una foto desfigurada con un editor de gráficos.

Lo primero que he de decir es que Andor Graut no es mi nombre real si no un pseudónimo. Por supuesto, cuando usas un nombre que no es el tuyo estás buscando asumir otra identidad, así que tampoco quería que fuera mi fotografía la que apareciera dentro del libro. Llegue al punto que le inventé una vida y un oficio a Andor. Pero a la editorial no le gustó mucho la idea, así que tomo la única foto que les envíé y la acompañó de algunos de los datos que si sabía de mí. Lástima, pensé en ese momento, en verdad me gustaba la idea de conservar el pseudónimo. La razón principal para usar un nombre que no era el mío, no es otra que la timidez. Y si me ves en una charla o en una lectura pública puedes pensar que no es cierto (de hecho ni mi esposa ni mis amigos me creen) pero soy muy tímido.

Mi nombre real es Diego Fernando Marín. En el momento tengo 32 años de edad y soy docente del Gimnasio La Colina de Cali. Enseño mi materia favorita (no considero hacer si no lo que me gusta), lenguaje. En el momento tengo 32 años y soy casado. Sin hijos. Con mi esposa consideramos disfrutar por el momento nuestro matrimonio (el cual apenas va a cumplir dos años) para luego si disfrutar la maternidad.

Lo que más amo en el mundo es escribir. Lo gracioso es que llevo más de un año sin hacerlo aunque tengo muchas ideas en la cabeza (una de ellas tiene que ver con Kair Andros, años antes de conocer a Samuel), porque me embarqué en una búsqueda acerca de las características que debe tener una fantasía y una ciencia ficción latinoamericana.

Un dato que te puede parecer curioso es que no me gusta el fútbol y cuando la gente me pregunta acerca de mi equipo favorito (la pregunta siempre llega) digo que el es Galatasaray, un equipo de la liga turca del cual sólo conozco el nombre – que me encanta-. Así las personas parecen considerar que soy normal y decente y no me molestan. Cuando digo que no me gusta el fútbol, lo primero que hacen es mirarme con sospecha y luego intentan convencerme de ser hincha del Cali o del América o del Tolima.

Hasta el momento sólo he publicado Kair Andros, narrador de mitos y un cuento virtual sobre la violencia colombiana (que puedes leer en http://www.elclavo.com/articulos/cuento-articulos/miedo-2/) Así mismo llevo este blog y otro acerca de promoción de lectura (http://lecturasparatododos.blogspot.com/), donde recomiendo libros que me gustan.

Si tienes cualquier pregunta no dudes en hacerla y sinceramente, espero que te haya gustado la historia de Kaír Andros y Samuel.

Ah, una última cosa, el nombre del protagonista es un homenaje a J.R.R. Tolkien, el escritor de EL señor de los anillos. Originalmente es Chair Andros y corresponde a un lugar en la geografía de la Tierra Media.

3 comentarios:

Cuarto de san Alejo dijo...

Sobre biógrafos y biografías
Pensar en una biografía fantástica es una manera de proponerse a sí mismo un modelo, normalmente complejo y contradictorio, de los deseos propios. No ocurre lo mismo cuando se trata de una autobiografía. En este caso la vida se convierte en un ser monstruoso, una aterradora bestia en blanco a la que hay que llenar, ¿con qué? Con lo visible en el otro del espejo. Pero también con lo invisible. Una autobiografía levanta, en medio de murmullos y a la manera del rumor del campo detrás de la ciudad, un edificio siniestro, monumento de todo aquel que se dice a sí mismo, contradiciendo todo principio de la lógica: "soy lo que no digo". De no ser por esa voz que grita a susurros, todo intento de definición propia sería un monolito pesado de cargar, predecible y perdurable. Escoger los términos, construir el espacio donde habitará aquella forma de decirse a sí mismo, llenarla de asuntos significativos no para el lector hipotético sino para el autor/lector/personaje son simples brumas que un ojo delicado traspasa hasta tocar los fragmentos de la piel del expuesto expósito. Sí, se trata de un recién llegado al mundo, abandonado a la suerte de una vida real y a la inclemencia de los hechos y las confrontaciones. Por eso, toda autobiografía es una forma de desnudez, y no la desnudez maquillada de la red 2.0, sino una desnudez revolucionaria.
Gracias, Diego. Ojalá recuerde siempre esta época de revolucionario y exhibicionista (como suele ser toda revolución).
http://youtu.be/ULvRF0qYMWY

Marta Rengifo dijo...

¡Qué modesto!!!!!!!
Parece que no eres tú

Luisa Morales dijo...

Estamos leyendo tu libro Kaír Andrós, narrador de mitos, en el Colegio Salesiano de León XIII, Cómo podemos tener contacto directo contigo?