lunes, 18 de febrero de 2008

BUZIRACO, Historia del Cerro de las Tres Cruces (I)


Kalí, Tierra de Muertos, aborto soñado por un dios atroz y confuso, cuna de demonios. La ciudad se halla protegida por dos guardianes tutelares. Uno de ellos es un cerro con aspiraciones de montaña. Oscuro y macabro se halla enseñoreado de rastrojos y malezas donde según se comenta un demonio yace atrapado por tres cruces.
La historia no es de nuestros días. Comienza en 1825 cuando los habitantes veían una oscura figura informe erguirse en las noches de tormenta en la cima del cerro. Entonces el olor a azufre se apoderaba de Kalí y las muertes se sucedían sin orden y concierto ora en las plantaciones de tabaco y algodón que rodeaban la ciudad, ora en las haciendas o en las mismas calles frente a las iglesias. Muertes extrañas y sacrílegas en donde los cuerpos se encontraban profanados con hierbas inmundas y signos cabalísticos. Muertes que no respetaban edad, sexo o condiciones sociales. Damas o esclavos, putas o terratenientes podían ser las víctimas elegidas.
El canto de los esclavos se confundía en las mañanas con los ayes de los criollos y españoles. Kalí se bañaba de lágrimas intentando lavar la sangre de las calles.
Ante la impotencia de las autoridades eclesiásticas que cansadas de ver los estigmas malditos el Arzobispo decidió mandar a traer de Popayán a los Misioneros Vicente y Juan Cuesta.
La historia dicen que eran gemelos albinos de carnes enjutas sobre huesos mal juntados, que musitaban palabras ininteligibles cada vez que veían un esclavo o un indígena. Los hermanos llegaron una mañana de abril vestidos con los hábitos de su orden y dos docenas de baúles repletos de libros con caracteres extraños sobre los que se rumoreaban eran trofeos de demonios vencidos. El esclavo Juan Andrés, quien estuvo a su servicio durante la estadía en la ciudad, dijo alguna vez haber visto algunos de ellos y jura que estaban forrados de piel humana. Así mismo aseguró haber oído nombres terribles como, Malleus Maleficarum, Veremis Misteriis y Necronomicón.
Los hermanos Cuesta ordenaron el ayuno en la ciudad durante cuarenta días y cuarenta noches junto con la oración de media noche en todas las iglesias, capillas y cementerios. Durante ese tiempo martirizaron su cuerpo y exorcizaron hasta la muerte cuando enfermo de viruela o de peste encontraron.
Pero el demonio no se fue y en la noche cuarentaiuno dicen que se vio la figura de un murciélago gigantesco, cuyas alas encendidas en fuego ultraterreno vinieron luego a ver sobre la ciudad. El terror fue tan grande que 25 personas murieron de inmediato mientras otras tanta, se rumoran, enloquecieron mientras gemían, Buziraco, Buziraco.
Así, el nombre del demonio fue conocido que era lo que los hermanos buscaban.
A la mañana del día cuarentaidos ordenaron construir tres cruces, en cedro y ébano, de diez metros de alto por cinco de ancho. Una vez estas estuvieron construidas las llevaron a tiro de caballo hasta las faldas del cerro y junto con un sacerdote cuyo nombre la historia ha perdido, se dieron a la tarea tenaz de subirlas a la cima.
Grande fue la empresa puesto que las cruces se hicieron pesadas como si en lugar de madera se hubiese forjado en acero español. A cada paso que se daba las cruces buscaban hundirse en la tierra en tanto las rocas y arbustos del áspero camino laceraban los cuerpos de los mensajeros del Señor. Catorce horas después de iniciado el camino, con los cuerpos martirizados y el alma agobiada de visiones terribles e infernales, los misioneros y el sacerdote llegaron al fin a su destino en la mañana del día cuarentaitres. Allí los misioneros tomaron la comunión e iniciaron el exorcismo último grabando sobre la madera de las cruces signos cabalísticos para luego erguir, en una lucha que les tomó otras siete horas, las tres cruces en su lugar. El grito que fue lanzado desde las profundidades del cerro les rompió los tímpanos dejándolos sordos para siempre.
Cuando al fin bajaron eran otros. En sus frentes, manos, pies y costado, lucían los estigmas del hombre dios en tanto que sobre la parte baja de la espalda les quedó para siempre la enseña de la pata hendida.
Se dice que Buziraco se halla encerrado quizás para siempre, quizás ya ha escapado.
En las noches de delirio y temor, cuando los cuerpos descuartizados de narcotraficantes aparecen en los baúles de los carros, cuando desaparecen los niños del lado de sus madres, cuando un llanto desolador, surgido de todas partes y de ninguna, se hace presente en la iglesia de la Ermita, los habitantes de esta Tierra de Muertos creemos que el mal fue él que venció.

9 comentarios:

Martha dijo...

Te escribí un largo comentario hoy. Tan largo que temo haber perdido, por culpa del desorden en el ciberespacio, una página de mi diario o una parte del guión de una telenovela. Pero para resumirlo decía en forma telegramatica: Me dio miedo.

michel dijo...

como se ve q las personas q escriben esto y lo leen no conocen ni poquito de historia colombiana ni mucho menos la ciudad (cali)

Anónimo dijo...

Perdón por la intromisión, pero el necronomicón es un invento de HP Lovecraft, es un libro ficcional como tantos de los que aparecen en la obra de Borges. Ni una mención al Buziraco de Cartagena en el S XVII, archienemigo de la inquisición y del padre claver (véase los cortejos del diablo, de Germán Espinosa y Changó el gran putas, de Zapata Olivella).

Anónimo dijo...

El necronomicónn se lo inventó Lovecraft. No sé si este blog es de ficcion o de historia, pero me parece pueril que lo mencionen en este contexto.

Anónimo dijo...

jajaja dicen kalí jajaja es cali.

Johnny Drama dijo...

Obviamente es una alusion a la sangrienta diosa guerrera Indu. Kapali, la que viste un collar de cráneos.la Tempestuosa. La que no tiene miedo.

angiie0206 dijo...

graciias justo lo ke necesiitaba

Carburi dijo...

Buena historia, excelentes detalles, sobre todo en la construcción de las cruces, realmente las referencias a otros elementos literarios extranjeros son tan validos como cuando lo hacen ellos con los de otras culturas, una vuelta de tuerca interesante a una leyenda tan vieja y de la que realmente tenemos tan poco contexto los caleños como lo tendría cualquier otro extranjero, pues lo único que tenemos de ella son precarias y vagas referencias, no nos las demos de puristas.

Anónimo dijo...

Te apoyp cali es la cidad mas hermosa del mundo. Ademas se escribe Cali y no kalí, si quieren inventar mentiras que no se de Cali