martes, 12 de febrero de 2008

ISABEL (YSOBEL)


Hoy me encuentro bloqueado, con ganas de irme a la cama hasta que oigo el mandato.
Escribe de algo me dice Isabel, de cualquier cosa, escribe de mi.
Isabel, es un buen tema por supuesto, mejor que muchos de los que he escrito. Pero no me la pone fácil.
Isabel no me considera escritor. Dice que me ve más como periodista que como escritor. Para ella escribir es tan sólo mi hobbie y para completar la situación no me lee, así que puedo escribir sobre ella en completa libertad. No es sencillo.
Escribir sobre el amor en esta época es complejo, ante todo por no caer en los fáciles lugares comunes, en las metáforas de siempre, en el halago fácil.
Muchos de mis amigos dicen que estoy en la mejor época del matrimonio, en la luna de miel. Se equivocan, es difícil querer sorprenderla cada día con algo nuevo, mantener el romanticismo cuando llegas con ampollas en los pies y sudoroso después de cazar la última noticia del día.
En esta Tierra de Muertos el amor se da por cosa sabida, explicada y concreta. ¿Quién sabe en realidad lo que es el amor? Hace tan sólo unos pocos años (en algunos lugares aún es así) el amor era algo que llegaba con el tiempo después de la convivencia, en nuestra época el amor es algo que sucede antes de la convivencia.
No me la ha puesto fácil.
Podría hablar de la suavidad de su piel o de sus piernas atentas al amor, pero no es un buen tema para una oda. El amor es también otra cosa por supuesto. Son esos instantes de comprensión que suceden de repente, sin ni siquiera esperarlos; es esperar que alargue la noche y no me de tiempo de enfrentarme al ordenador y sus demandas y sin embargo me besa en la punta de la nariz y se va a descansar, a veces a leer un libro mientras paciente espera a que suba y me instale entre sus brazos. Otras veces en cambio, pícara, juguetea con el teclado y me apaga la pantalla. No dice nada pero entiendo.
Isabel ve las noticias ahora, lee (la he sorprendido un par de veces) mi columna en el diario pero no me dice nada, manosea a veces mis libros intentando descifrar con paciencia el libro de Phillip K. Dick que acabo de terminar o el tomito de poesía azteca que no me animo a abandonar ni a terminar de leer (algún día lo haré, me digo).
Me espera paciente, me lee a veces una historia del último libro que ha compartido con sus alumnos de preescolar (esas caricaturas de adultos serios y solemnes que la adoran tanto o más que yo).
Isabel. Ella no sabe que a veces mascullo su nombre en las peores horas del día para darme ánimos y creer que esta Tierra de Muertos no es tan sólo una tierra de mierda. Es un buen tema para escribir, por supuesto, pero los misterios no pueden ponerse fácilmente en palabras, sobre el papel o a viva voz. Es una historia que se desarrolla día a día entre el café del desayuno y los afanes del día a día, una historia a la que afortunadamente, aún no le veo el final.
Isabel, el amor, por supuesto nunca será un tema fácil…

1 comentarios:

HimenComplaciente dijo...

¿CASADO? Cómo... mmmm.... bueno eso está muy bien y te felicito por ese reto que existe en tu vida. ¿Escritor? déjame decirte que lo que acabo de leer es lo más claro que he leído de ti y me gusta mucho, porque lo otro no lo entendía, pero en su tiempo, ni te importaba que la gente lo entendiera... no se porqué querías escribir... en fin... saludos.

Nota: quita ese puto verifircador de la palabra